Francisco Mendoza
Diario de Chiapas
Alrededor de 50 mil feligreses han visitado la iglesia de San Judas Tadeo en estos dos últimos días de sus festividades, así lo dio a conocer el párroco de este recinto religioso, Amílcar Cancino Alegría.
El clérigo, dijo, que la concurrencia a rebasado las expectativas que tenían y la asistencia del años pasado que fue de 30 mil feligreses en los últimos dos días de las festividades del santo.
“Es una alegría enorme porque no esperábamos tanta gente que viniera a estar un momento con San Judas Tadeo, pero vemos con buenos ojos que es uno de los santos con más concurrencia y más queridos por la gente”.
En los últimos dos días de las festividades del santo que tiene su iglesia en el fraccionamiento El Valle, al norte oriente de la ciudad, llegaron muchos enrames en agradecimiento a un buen año.
“Pues, ayer (anteayer) entraron unos 30 enrames (somé) y hoy (ayer), llevamos más de 40 y todavía falta mucho (4:30 p.m.), creemos que vamos a tener una gran asistencia al ritmo en el que vamos y aun falta el día de mañana (hoy) que es el día del festejo”.
Feligreses
El pequeño Jesús un niño especial, llegó hasta el altar de la iglesia para pedir por su salud, en compañía de sus padres, el infante ve asombrado las luces, las flores y el mundo de gente.
“Estamos aquí para pedir por nuestro pequeño, pedimos que esté bien, que su salud esté estable”, dijo con un nudo en la garganta la madre del pequeño Jesús.
Mientras tanto, el padre del pequeño estaba feliz tomando y tomando fotografías al niño las que les dará cuando esté más grandecito, y pueda ser testigo de la fe de un buen feligrés.
La gente iba y venía en un mar de gente, todos a paso pasito iban caminando hasta subir cerca del Santísimo donde se persignaban y con las flores, hacían pasar cerca del santo para luego llevarla consigo.
Las veladoras eran un ballet de luces que se mecían al compás del aire tenue que entraba en una de las puertas de la pequeña iglesia, que estaba llena de oraciones.
Mientras tanto, en las pequeñas afueras de la iglesia, se dejaban ver la venta de rosarios, figuras de San Judas Tadeo, además de libros evangélicos y rosas.
Los enrames entraban uno a uno en compañía de mariachis, tres conjuntos que se turnaban para entrar uno a la vez, salía un enrame con el mariachi y entraba otro, nosotros que estuvimos por más de una hora, vimos uno de los conjuntos de mariachi entrar cuatro veces.
Historia
San Judas Tadeo es uno de los santos más populares, a causa de los numerosos favores celestiales que consigue a sus devotos que le rezan con fe.
Santa Brígida cuenta en sus Revelaciones que Nuestro Señor le recomendó que cuando deseara conseguir ciertos favores los pidiera por medio de San Judas Tadeo.
Judas es una palabra hebrea que significa: “alabanzas sean dadas a Dios”. Tadeo quiere decir: “valiente para proclamar su fe”.
Simón significa: “Dios ha oído mi súplica”. A San Simón y San Judas Tadeo se les celebra la fiesta en un mismo día, el 28 de octubre, porque según una antigua tradición los dos iban siempre juntos predicando la Palabra de Dios por todas partes.
San Judas Tadeo estaba íntimamente relacionado con nuestro Señor por su parentesco con San Joaquín y Santa Ana, padres de la Santísima Virgen. Sobrino nieto de estos dos santos, es a la vez sobrino de María y José, de donde resulta ser primo de nuestro Señor Jesucristo.
San Judas es hermano del Apóstol Santiago el Menor. Tenía otros dos hermanos a quienes llama el Evangelio “hermanos” de Jesús. Cuando nuestro Señor regresó de Judea a Nazaret, comenzó a enseñar en la sinagoga. Las gentes que le oían estaban asombradas y decían: “¿De dónde le ha llegado tanta sabiduría y ese poder de hacer milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?” (Mt 13,54).
La palabra “hermanos” en hebreo comúnmente significa un pariente próximo. El padre de San Judas era Cleofás. El nombre de su madre era María, que era pariente próxima de la Virgen Santísima. Ella también permaneció junto a la Cruz cuando murió nuestro Señor Jesucristo. “Cerca de la cruz de Jesús estaban su madre, y la hermana de su madre, María, esposa de Cleofás, y María Magdalena” (Jn 19,25).
Durante su adolescencia y juventud, Judas fue compañero de Jesús. Cuando Jesús comenzó su vida pública, Judas dejó todo por seguirle. A San Judas se le llama Tadeo para diferenciarlo de Judas Iscariote que fue el que vendió a Jesús.
En la noche de la Última Cena le preguntó a Jesús: “¿Por qué revelas tus secretos a nosotros y no al mundo?”. Jesús le respondió que esto se debía a que ellos lo amaban a Él y cumplían sus mandatos y que a quien lo ama y obedece, vienen el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo y forman habitación en su alma (Jn. 14, 22).
Como Apóstol, trabajó con gran celo por la conversión de los paganos. Fue misionero por toda la Mesopotamia durante diez años. Regresó a Jerusalén para el Concilio de los Apóstoles. Después se unió a Simón en Libia, donde los dos Apóstoles predicaron el Evangelio a los habitantes de aquel país.
Refiere la tradición que San Judas y San Simón sufrieron martirio en Suanis, ciudad de Persia, donde habían trabajado como misioneros. A San Judas le dieron muerte con una cachiporra. Por eso se le representa con una porra sobre la cabeza. Luego, le cortaron la cabeza con un hacha. Trasladaron su cuerpo a Roma y sus restos se veneran ahora en la Basílica de San Pedro.
San Judas es conocido principalmente como autor de la Carta de su nombre en el Nuevo Testamento. Carta probablemente escrita antes de la caída de Jerusalén, por los años 62 al 65.
En ella, San Judas denuncia las herejías de aquellos primeros tiempos y pone en guardia a los cristianos contra la seducción de las falsas doctrinas. Habla del juicio que amenaza a los herejes por su mala vida y condena los criterios mundanos, la lujuria y “a quienes por interés adulan a la gente”.
Anima a los cristianos a permanecer firmes en la fe y les anuncia que surgirán falsos maestros, que se burlarán de la Religión, a quienes Dios, en cambio, les tiene reservada la condenación.
A la soberbia de los malos contrapone la humilde lealtad del Arcángel San Miguel. Anima a los cristianos a levantar un edificio espiritual llevando una vida fundada en la fe, el amor a Dios, la esperanza y la oración. Alienta la práctica del amor al prójimo; exhorta a los cristianos a que sean pacientes y con sus vidas virtuosas conviertan a los herejes.
San Judas concluye su carta con una oración de alabanza a Dios por la Encarnación, pues por ella Jesucristo, Palabra eterna de Dios, tomó sobre sí nuestra naturaleza humana para redimirnos.
Oración a San Judas Tadeo
¡Santo Apóstol San Judas, fiel siervo y amigo de Jesús!, la Iglesia te honra e invoca universalmente, como el patrón de los casos difíciles y desesperados. Ruega por mí, estoy solo y sin ayuda.
Te imploro hagas uso del privilegio especial que se te ha concedido, de socorrer pronto y visiblemente cuando casi se ha perdido toda esperanza. Ven en mi ayuda en esta gran necesidad, para que pueda recibir consuelo y socorro del cielo en todas mis necesidades, tribulaciones y sufrimientos, particularmente (haga aquí su petición), y para que pueda alabar a Dios contigo y con todos los elegidos por siempre.
Te doy las gracias glorioso San Judas, y prometo nunca olvidarme de este gran favor, honrarte siempre como mi patrono especial y poderoso y, con agradecimiento hacer todo lo que pueda para fomentar tu devoción. Amén.
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