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BRÚJULA POLÍTICA
Sábado, 11 de Agosto de 2012 19:56

Valdivieso: Perro con hueso no ladra.

Víctor M. Cruz Roque
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Sí. La frase es de Porfirio Muñoz Ledo, pero se adecúa a quienes, como Carlos Valdivieso Santiago, Secretario General del Sindicato único de Trabajadores y Empleados al Servicio del Ayuntamiento, aún con su hambruna prestancia, no le basta mordisquear la presa que lo ha saciado desde casi 20 años, y quiere mas.
He aquí parte de la historia truculenta de este individuo:
Originario del municipio de Arriaga, Carlos Valdivieso llegó a la capital del estado a finales de la década de los 80`s, con una mano atrás y una adelante. Desorientadito, y de evidente flacidez corporal por la falta de alimentos. Una mano de Dios lo socorrió y le ayudó a ingresar como trabajador eventual al Ayuntamiento, en el área de limpia y aseo público. El alcalde en ese entonces era el Ing. José María López Sánchez. Posteriormente, gracias a la benevolencia del Dr. Enoch Cancino Casahonda (Q.E.P.D) logró su basificación. (De esto hay que preguntarle a Federico Ruiz Gamborino, actual regidor).


Ducho-sí, escribí ducho, cuyo regionalismo significa listo, avispado, etc.—pronto se erigió en “defensor” de los derechos e intereses de sus compañeros, por lo que se integró al naciente sindicato y se hizo por obra y magia de su labiosidad, dirigente del mismo, por primera vez.
Con Enrique Esquinca Méndez y posteriormente con Julio César García Cáceres, nuestro ducho personaje se convirtió en el referente del sindicalismo municipal amañado, de “tira la piedra y esconde la mano”, demagogo y soflamero para legitimar acciones de las autoridades, que en muchas ocasiones lesionaban los intereses de la clase trabajadora.
Con García Cáceres tuvo serias diferencias, y Valdivieso fue obligado a dejar su coto de poder sindical, para posteriormente y mediante artimañas, incrustarse nuevamente, hasta hoy. (Con la amenaza de que se perpetúe, con los dictadorcillos de pacotilla).
En las administraciones siguientes, la de Enoch Araujo Sánchez, Francisco Rojas Toledo y Victoria Rincón Carrillo, los tres de filiación panista, Valdivieso Santiago intentó asaltar nuevamente la representación sindical que tantos bonos le había redituado, y a lo único que se llegó es que con el apoyo de un grupo de empleados decidió crear una nueva agrupación sindical, escindida del SUTESA, es decir, creó su propia madriguera desde donde se camuflagea como defensor de los intereses de los trabajadores municipales. Así, se constituyen dos asociaciones sindicales, una regenteada por Carlos Valdivieso Santiago y la otra por Roque Morales, también de apellido Santiago, en extraña y maledicente coincidencia. De éste último, nos ocuparemos en breve. 


Valdivieso, quiere más.

El caso es que Carlos Valdivieso, ya apoltronado en su feudo, recientemente movilizó a un puñado de incondicionales, para protestar contra el acuerdo del H. cabildo, en el que se establece que no procederán las basificaciones del personal considerado como “altos mandos”, es decir, de jefes de departamento, directores, coordinadores e incluso secretarios del Ayuntamiento.
Muy bien razonado y ampliamente documentado con argumentos válidos, sobre todo con la autoridad que le confiere las constituciones, general de la República y del estado de Chiapas, el Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez está haciendo valer sus atribuciones políticas mandatadas por el marco jurídico que nos rige, bajo la conducción firme del Presidente Municipal Felipe Granda Pastrana.
Ante eso, el sedicente dirigente sindical Carlos Valdivieso, organizó un mini plantón en los accesos principales del edificio central de la alcaldía, movimiento absurdo y fuera de contexto que ya tiene respuesta puntual.
Lo que procede hacer con éste remedo de líder, es investigarlo a fondo, enfrentarlo sin temores y dejar de solaparlo, para liberar a los trabajadores de éste yugo que los aprisiona y propiciar que los vientos democráticos soplen libremente en el seno de ésta agrupación. A Valdivieso y compañía, hay que recordarles que la ley también contempla un tipo de basificación en “El Amate”, cuando se cometes violaciones, abusos y se desdeña el estado de derecho en que vivimos.
No procede legalmente basificar a los funcionarios de primer nivel, ni en Chiapas ni en ningún país del mundo. Esto sería tanto como endosarles un cheque en blanco, una patente de por vida, que en aras de la figura sindical nadie pudiese removerlos.
Cierto, perro con hueso no ladra, pero en la mas benevolente metáfora, también los hay insaciables, regodeantes de impunidad, como en este caso.

EN CONCRETO.

México se paralizó. ¿El motivo?, la medalla de oro que alcanzó la selección olímpica nacional en Londres 2012.
El dorado metal por fin llegó, y obviamente es inspiración satisfactoria  y concurrente de alegría entre los mexicanos. El grito de ¡Viva México! Se escuchó por doquier, a lo largo y ancho de todo el territorio nacional, opacando momentáneamente los graves y grandes problemas que padecemos, como el aumento gradual de los precios de los combustibles, que el día de ayer ocurrió con el llamado “gasolinazo”, solo por citar un ejemplo.
La conquista del preciado galardón, en una disciplina deportiva de la cual somos fieles devotos, fue motivo para detener el ánimo nacional y enfocarlo al triunfalismo engañoso, porque si bien es altamente positivo que nuestros atletas futboleros destaquen en primerísimo lugar, la medallita no logra borrar ni ocultar las fallidas políticas públicas que en materia deportiva se instituyen en México.
Con el logro de tan preciado reconocimiento a los expertos del balompié, que en equipo representativo colocaron a nuestro país en la mirilla mundial por varios minutos, se da paso al si podemos, al sí hay capacidades, a los sí es posible sobresalir y demostrar que en efecto, en México hay atletas ganadores, de primer nivel universal.
Pero la realidad se impone: Con la consecución de la medalla de oro, nuestro país se ubicó en el lugar número 35 del cuadro general. Una de oro, tres de plata y tres de bronce. México es superado por países como Etiopía, Jamaica y Cuba, por citar los más empobrecidos del orbe.
Decimos lo anterior, porque innegablemente que pobreza y bajo rendimiento van de la mano. Si a esto le agregamos la ausencia de políticas públicas en materia deportiva ineficientes e ineficaces, nos encontramos que el lugar alcanzado a nivel mundial es el que en efecto nos corresponde, no más.
A ese nivel estamos. De paso hay que decir que en México, todas las actividades públicas giran en el entorno del quehacer político de nuestros gobernantes. Por eso aquí en México es posible ver a ingenieros zootecnistas dirigiendo espacios de contraloría; a matemáticos enseñando bellas artes; arquitectos en cátedras de ciencias políticas; profesores de idiomas en agricultura, por  citar algunos ejemplos absurdos.
Con el deporte sucede lo mismo. No existe integralidad ni políticas públicas sólidas, con apoyos deficientes, infraestructura incompletas, y sobre todo, con voluntades políticas que no le dan importancia al deporte y a la cultura, porque no les reditúa dividendos directos.
Sí. Es buena la medalla de oro, pero mejor sería que de una vez por todas, se diseñaran estrategias de fortalecimiento, promoción, difusión y práctica deportiva en forma integral, genérica, con presupuestos  e infraestructura suficientes.
Que la política deje de contaminar al deporte, y entonces los resultados, seguramente serán diferentes.
Es todo, gracias.

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