Alberto Carbot
La lucha Ebrard-AMLO no será tersa; las tribus amenazan con la guerra total
El linchamiento de Gadaffi, un crimen
Quienes creían que la lucha entre Marcelo Ebrard y Andrés Manuel López Obrador por la candidatura presidencial del Partido de la Revolución Democrática se dirimirá en forma tersa y diplomática -mediante una encuesta debidamente supervisada, con todo en regla, en noviembre próximo-, parece que están muy equivocados.
Una muestra de que se avecina una guerra total entre las tribus del Sol Azteca que podría dejar atrás las buenas maneras que públicamente suelen imperar entre Ebrard y López Obrador y que marcarían una suerte de parricidio o filicidio -si se considera que el primero es el hijo político del segundo-, tuvo lugar el pasado domingo.
En cinco entidades se canceló la elección interna para renovar los órganos de dirección perredista, como lo dispuso
el Tribunal Electoral.
La suspensión ocurrió en el Distrito Federal, Chiapas, Oaxaca, Veracruz y Zacatecas.
La causa, según dicen los lopezobradoristas, fue el “chuchinero”, es decir, la corriente que apoya a Marcelo Ebrard. Estos sin embargo aseguran que los responsables son los otros. Y mientras se lanzan la bolita, parece ser que les están ganando el mandado los otros partidos.
Al menos esto surge de la encuesta difundida ayer por diario Reforma, el cual publicó que si hoy fueran las elecciones en el Distrito Federal, Beatriz Paredes se llevaría el 38 por ciento de los votos, contra 35 si el candidato fuera el procurador Miguel Mancera y 18 si fuera el delegado en Miguel Hidalgo Demetrio Sodi.
Si la candidata a jefa de gobierno por el PRD fuera Alejandra Barrales, obtendría el también el 35, pero Paredes se llevaría el 41. En esta hipótesis, Gabriela Cuevas, sería la exponente del PAN y se adjudicaría el 14 de los votos.
Parece que estas cifras no les importan a las tribus enfrascadas en un ambiente prebélico, porque lo único que quieren es que gane su “gallo”.
Resulta bastante llamativo que el principal enfrentamiento perredista del domingo ocurriera en la planilla 10, encabezada por el diputado local Julio César Moreno y Dolores Padierna, adeptos a López Obrador y la planilla 22, encabezada por el delegado en Gustavo A. Madero, Víctor Hugo Lobo, un partidario de Marcelo Ebrard.
Los pejistas denunciaron desde antes de los comicios la compra de votos y la falta de equidad en la contienda. La planilla 22 demandó el sábado más representantes en casillas, lo que fue rechazado por la 10.
El resultado no se hizo esperar. En la madrugada del domingo, los ebrardistas ocuparon la sede de la Expo Reforma de la Cacanaco, el cuartel general de la Comisión Nacional Electoral, para impedir el reparto de las papeletas.
Total, como la tensión subió a su máximo nivel y había barruntos de violencia, se decidió supender loas votaciones, al igual que en otros 4 estados.
Dolores Padierna, la número 2 del PRD, pero la enemiga número 1 de los “Chuchos” -Jess Zambrano, el presidente del partido y Jesús Ortega-, encabezó una marcha de 2 mil personas hacia el Antiguo Palacio del Ayuntamiento, donde manifestantes lanzaron supuestas despensas en los portones.
Padierna dijo que este problema “tiene nombre y apellido” y no dudó en señalar a Ebrard como el responsable de que se reventara la elección interna y en pedirle que “saque las manos del proceso del PRD.
Por su parte, Zambrano acusó a Padierna de pretender capitalizar el conflicto par “buscar desacreditar a uno de los dos principales contendientes por la candidatura a la presidencia”.
La Comisión Nacional de Elecciones perredista anunció que presentará los videos ante la Comisión de Garantías para identificar a quienes tomaron las instalaciones y pedir su expulsión”.
El resultado fue que se cancelaron las elecciones en seis estados y no se instalaron el 100 por ciento de las casillas en 8 más.
Se supone que las internas para elegir a los órganos de dirección deberían realizarse en 25 estados, y se sabe que ante la tardanza en algunos estados de publicar los encartes donde se difundían las direcciones de los centros de votación, hubo grupos que falsificaron los documentos para colocar las urnas en sus bastiones.
EL CONFLICTO PODRÍA SER SU PUNTILLA ELECTORAL
Zambrano reconoce que este conflicto podría afectar la imagen del PRD y ahuyentar al electorado.
De por sí el partido tiene fama de violento y con este tipo de acciones, los ciudadanos pensarán que no conviene vincularse con esta formación política.
“No es la mejor imagen la que estamos proyectando hacia el país y lo reconozco autocríticamente”, expuso Zambrano, quien aprovechó para acusar a Padierna de no haber actuado con responsabilidad y para exigirle llegar a acuerdos para no afectar la organización de los comicios federales del próximo año.
Y como también hace falta hallar responsables, Zambrano también acusó al Tribunal Federal del Poder Judicial por “poner al PRD en una situación de vulnerabilidad e inquidad frente a otros partidos”.
“Ningún partido político tiene tiempos como estos impuestos por una decisión que consideramos injusta, porque además, nos pone en una situación de inequidad”, dijo.
Zambrano asegura que el nuevo Consejo Nacional del PRD aprobará la coalición electoral con sus partidos afines y confirmará la candidatura presidencial de unidad. Por lo visto esto no pasa de ser un sueño.
Habrá que esperar cuando se llegue el momento de realizar la convención nacional para escoger al candidato presidencial. Si algunos ingenuos creen que Ebrard se quedará de brazos cruzados esperando que le pasen encima y que se proclame a López Obrador -a mano alzada, como sus asambleas callejeras- como el candidato presidencial, el conflicto ocurrido este domingo demuestra que no será así.
Todo parece indicar que los ebrardistas y chuchistas tienen su plan B y están dispuestos inclusive a sabotear las elecciones internas, con tal de evitar que los seguidores del Peje se salgan con la suya.
Y lo más vergonzoso de todo es que el PRD hable de democracia y presuma que es un partido que respeta la decisión de la mayoría.
No es el único, por supuesto, pues todos los partidos tienen cola que les pisen. Ahí está por ejemplo el caso del PAN, donde se niegan a que haya una elección abierta porque podría resultar vencedora Josefina Vázquez Mota y prefieren una elección cerrada, entre puros consejeros, pues eso garantizaría el triunfo del “delfín”, Ernesto Cordero.
Por supuesto, el gobierno del Distrito Federal rechaza haber participado en maniobras para reventar las elecciones para renovar los órganos internos.
El secretario de Gobierno, José Ángel Ávila, dijo que el gobierno de la capital es respetuoso de la vida interna del partido. Ebrard sencillamente prefirió no hablar, contra su costumbre, pues suele intervenir en todas. Ahora falta por ver si llegarán los perredistas a ponerse de acuerdo.
Una de las posibilidades es que finalmente López Obrador se saldrá con la suya y se proclamará candidato presidencial, aunque sólo por parte de su nueva agrupación, Morena (Movimiento de Regeneración Nacional), y sin el apoyo del PRD o por lo menos no de una parte del partido, sino sólo de los enemigos de los Chuchos.
Ebrard podría obtener el respaldo de los Chuchos pero también de otros sectores de indecisos, que incluiría también a parte de la izquierda social y de militantes de otros partidos, entre ellos inclusive el PAN y por supuesto el PRI. Pero la izquierda dividida, siempre será vencida, como se diría en paráfrasis una vieja consigna perredista.
En esas circunstancias, la izquierda no tiene ninguna posibilidad de enfrentar ni a Beatriz Paredes en el Distrito Federal, pero sobre todo a Enrique Peña Nieto a nivel nacional o a Josefina Vázquez o Ernesto Cordero. Ese parece ser el escenario más probable. Pobre izquierda.
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GRANOS DE CAFÉ
En circunstancias parecidas a las del ex dictador iraquí Saddam Hussein, el dirigente libio Muammar Gaddafi fue hallado escondido en un túnel.
Sin embargo a diferencia del primero -sometido a juicio por un tribunal y luego condenado a la horca en diciembre de 2006-, el militar que gobernó a su país durante 42 años, fue linchado por integrantes de las fuerzas opositoras que lo capturaron el pasado 20 de octubre, en medio de ataques de la OTAN lanzados en Sirte, su ciudad natal, tras 8 meses de guerra civil.
El premier libio, Mohamed Jibril, informó inicialmente que Gaddafi había resultado muerto durante un enfrentamiento armado entre rebeldes del Consejo Nacional de Transición (CNT) y sus seguidores. Empero, varios videos captados mediante celulares, horas después echó por tierra sus afirmaciones.
En él, se mostraba al exdirigente todavía vivo, de pie, con sangre en el rostro y suplicando a sus captores que no le hicieran daño.
“No disparen hijos míos”, gritaba Gaddafi, mientras era subido en medio de empellones y golpes hacia la caja de una camioneta pick up. Posteriormente circularon otras imágenes que mostraban los estragos de la despiadada paliza y las huellas de los disparos -en la cabeza y el estómago-, que le propinaron los integrantes de la turba armada.
Se comentó que un joven de 20 años, Mohammed Al Bibi, lo había localizado dentro de un ducto de cemento, debajo del camino donde circulaba un convoy rebelde.
No se aclaró si este miliciano fue el que le disparó, aunque la versión oficial del nuevo gobierno indicó que Gaddafi había muerto mientras era trasladado a un hospital, a causa de heridas en sus piernas, recibidas durante el enfrentamiento que permitió su captura.
Las cruentas imágenes de un hombre ya exánime, sodomizado, rodeado por una multitud delirante -molido a golpes y con grandes manchas de sangre en el cuerpo-, dieron la vuelta al mundo y desataron el júbilo no sólo en Libia, antigua colonia italiana en África, sino en muchos países.
El cadáver de Gaddafi fue trasladado a un mercado de Misrata y expuesto en el suelo, a la vista de la población, dentro de una cámara frigorífica, al lado del cuerpo de su hijo Muatasim, muerto horas antes. Las reacciones del gobierno de Estados Unidos fueron aparentemente de sorpresa. El presidente venezolano Hugo Chávez, uno de sus aliados, lo calificó como “un mártir”.
Las lecciones que deja el linchamiento de Gaddafi, es que los dirigentes e integrantes de la “revolución” libia -que nada hubiese hecho sin el financiamiento descarado de los grandes capitalistas occidentales y sus banqueros-, son igual o peor de bárbaros y sanguinarios que el régimen encabezado por el hombre con el que comulgaba el 95 por ciento de su país.
Asimismo, nos queda el desánimo de que las ambiciones petroleras de EU y sus aliados superan cualquier precepto moral. El hidrocarburo es el motor que impulsa a las oligarquías y los hechos parecen darle la razón a Hugo Chávez al criticar sus acciones intervencionistas. De ellas nadie está a salvo…, ni México…
…Sus comentarios envíelos vía internet a la dirección
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